Blog

ago 312017

Suave e intenso

Escucho debajo de lo que siento,
Bajo mi tristeza, bajo mi miedo,
bajo mi plenitud.

Escucho un latido suave y denso,
Abro el corazón y me regalo sentir el eco
Del movimiento de las alas, sonido que se extiende sin límites,
Y que al irse de mí, a mí vuelve,
Más intenso, más sabio, más lleno.

Me hace sentir más vacía de mí,
El cuerpo más pesado, esparciéndose sobre la tierra húmeda y rica,
Como lava incandescente, sin destino, sin prisa, antes de volverse piedra.

Me siento parte, en los ojos de cada compañero, como la brizna de hierba en del prado,
Me siento valiente, llena de la belleza del árbol caído en medio del bosque
Me siento atenta y vigilante, y como la marmota,
Escucho el viento que, generoso,
me trae comprensiones llenas de silencio.

nov 022016

La vida que nos recuerda la muerte

Si la inmortalidad fuera un vestido para nuestro cuerpo, no existiría la Vida, aquí en la tierra. La vida es el fluir, el constante devenir, cambio y transformación. Elegir vivir, es comprender que morir es uno de los tantos tránsitos, de tantos cambios de etapa. Elegir vivir es dejar ir, soltar lo que ya no sirve para continuar el camino. Vivir es aligerarse, cuando el peso es demasiado grande. Vivir es reir i llorar. Vivir es desasirse del dolor cuando el tiempo de llorar acabó. Vivir no es otra cosa que ir caminando, echando la vista atrás de vez en cuando para aprender y agradecer, caminar sintiendo los pies en el suelo y el anhelo en el cielo.

oct 172016

Ceremonia para honrar a los difuntos

Una vez al año, en pleno otoño, tiempo de recogimiento, muchos hombres y mujeres se reunen para recordar, agradecer y honrar todo lo recibido de quienes nos precedieron, con su legado tal como fue.

Desde la Sala Hestia proponemos un encuentro para mirar hacia los muertos con respeto y así tomar conciencia de lo que supone estar vivos. Contactar con la alegría de haber disfrutado de personas que han dejado huella en nuestro camino y que hoy ya no están,  y a la vez dar también un espacio para llorar a nuestros difuntos, poder sentir y expresar el dolor de la pérdida en nosotros y en nuestro sistema.

Pero sobretodo, en esta ceremonia nos juntamos para agradecer y soltar, como el arbol suelta las hojas en otoño, y poner luz y fuerza en nuestro presente. Construir nuestro propio destino honrando todo lo recibido, todo lo aprendido, y caminar bien apoyados hacia nuestra propia vida.

Lunes 31 de octubre a las 19.30h. La actividad es gratuita. Es necesario confirmar asistencia para la preparación de la ceremonia.

sep 052016

La vorágine

Cuando iniciamos un curso y debemos retomar la rutina, a veces nos sentimos como navegando en un salvavidas mientras alrededor nuestro soplan varios vientos arremolinados y contradictorios. Para superar el miedo a ese caos, a ser engullidos por la vorágine, a mi sólo se me ocurre respirar, sentir nuestro cuerpo lo más posible, con los pies en el suelo, y cuidarnos, mimarnos, descansar. Hacer las cosas una detrás de otra, y recordarnos a nosotros mismos algo indiscutible y obvio: después de la tormenta viene la calma. Palabra de psicóloga desbordada.

abr 082016

deportaciones, no en mi nombre

Lo que sucede con los refugiados no es una crisis humanitaria, es una crisis de humanidad. Y eso es grave. No sólo es grave por la muerte que supone, por el miedo y la desesperación de padres que huyen de las bombas para salvar a sus hijos, sabiendo que arriesgan la vida de todos en el mar. Es grave, no sólo porque los gobiernos de Europa cierran sus fronteras y “contratan” a Turquía para hacer el trabajo sucio. Es grave, no solo porque se llenan la boca de eufemismos maquillando una realidad de dolor humano y tramando una estrategia de saturación en los medios de comunicación para que nos “acostumbremos”
Es grave porque nos acostumbramos. Es grave porque ante nuestras narices de ciudadanos europeos más o menos a salvo, el dolor de madres, abuelos, padres y niños nos parece ajeno.
Hay mucho dolor e injusticia en el mundo, cierto. Pero ignorar el dolor de personas hambrientas, explotadas y abusadas que nos quedan lejos (en otros continentes) es humanamente más comprensible, porque no podemos cargar el sufrimiento de toda la humanidad a nuestras espaldas, somos demasiado pequeños, demasiado insignificantes. Podemos colaborar con organizaciones que trabajan sobre el terreno, apoyar causas, pero emocionalmente no podemos estar permanentemente en contacto con tanto dolor. Por suerte para nosotros (porque hemos nacido aquí en lugar de allí), no lo vemos delante cada día.
Sin embargo, ignorar y no dar auxilio a quien se ahoga delante de nuestras playas, no consolar al bebé que llora porque no encuentra a mamá, o a mamá que llora agotada de miedo por sus hijos, no mirar a los hojos al padre que no sabe cómo proteger a su familia, cerrar la puerta a los que han perdido a un hermano, amiga o hijo bajo las bombas de su propio país, sabiendo que al otro lado hay un infierno, eso es extremadamente grave. Significa haber perdido nuestra humanidad, nuestra capacidad de empatizar, significa que el corazón de carne con el que nacemos se ha convertido un corazón de piedra. Desentendernos de nuestro ser, de nuestra historia, olvidar que también nosotros tenemos la vida gracias a que sobrevivieron nuestros ancestros a guerras y dificultades con su lucha y con la ayuda de otros. Si nos negamos la humanidad, no nos quedará nada.
De nosotros depende vivir o morir, ayudar a vivir o ayudar a morir. Y tenemos que gritar a nuestros representantes, por nuestra dignidad y la de nuestros hermanos refugiados, que no en nuestro nombre. “DEPORTACIONES, NO EN MI NOMBRE”.

abr 012016

llueve, sobre todos

llueve sobre buenos y malos,
llueve sobre campos sedientos -agradecidos.
llueve sobre campos de refugiados -frío en cuerpo y alma
llueve sobre nuestras consciencias -despiertan?
llueve, también como una suave bendición.

mar 172016

escuchar en la espera

A veces el movimiento es mínimo. Hay un tiempo, a veces corto, a veces largo, de espera en quietud. Recogerse en sí mismo para escucharse, escuchar. Parece que nada sucede pero siempre sucede todo. Todo vive alrededor. Es momento para escuchar, escucharse, sin perderse. Y de pronto el movimiento surge, sin pensamiento, intuición pura, sin sobresaltos, sin sobreactuación, sin desespero. Así, sencillamente. (con agradecimiento a Andres Waksman y al movimiento auténtico)

ene 132016

e-moción

Emoción proviene del latín emotio del verbo emovere, mover. Cuando nos emocionamos nos movemos, pero nos movemos literalmente, nuestro cuerpo se mueve: músculos, tejidos, fluidos, neurotransmisores, hormonas… se mueven. De hecho, mientras vivimos, incluso en la más absoluta quietud, el cuerpo está en movimiento. Reconocer nuestras emociones es sentir como cada situación nos mueve internamente. Y el movimiento espontáneo del organismo ante el entorno es pura adaptación, como un animal ante su presa… o ante su depredador. A medida que desconectamos nuestro organismo de la naturaleza perdemos parte de nuestra información, la que el cuerpo conoce intuitivamente. Tiene algunas ventajas para la vida social, pero eso también tiene un coste para nuestro bienestar y nuestra salud. Si queremos conocernos, sentirnos más completos, debemos empezar escuchando y comprendiendo los movimientos y mensajes de nuestro cuerpo que nos llegan también en forma de e-mociones.

dic 212015

Navidad

La alegría convive con la tristeza, el amor con el dolor. Así, como nace una Vida de las entrañas de una mujer, llanto y gozo en un mismo instante. Así vive, late, cruje, fluye, se expande y se contrae nuestra tierra, nuestro mundo, nuestro universo, nuestra conciencia. Así se abre, con luz y sombra, nuestra existencia. Y podemos escoger ser también luz. Feliz Navidad.

nov 212015

hogar efímero

En una sesión de constelaciones se abre un espacio grupal de confianza, de comunicación profunda entre persones que normalmente no se conocen. Por unas horas se crea una especie de hogar común, efímero y sin embargo seguro, en el que cada uno se siente comprendido, donde se afloja o desaparece el juicio con el que normalmente nos protejemos de nuestros miedos más innombrables. En este hogar que creamos entre todos por unas horas puede fluir el amor,  podemos atrevernos a ser vulnerables, a expresar el dolor, la rabia, el orgullo o la tristeza, esas emociones que retenemos en nuestros sufridos cuerpos, por el miedo inconsciente a ser inundados, superados, desbordados y de perder el control de la vida, o de lo que creemos que debe ser nuestra vida. Este hogar es sagrado. y yo, con admiración y asombro, me postro agradecida por el don de sentir la esencia de la vida, en mi, en vosotros, en todos.

1 2 3 11