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mar 252020

Retirarse

Paramos obligados,
sin soltar nuestra libertad pequeña
¡Como cuesta salir de la rueda!
Y rápido construimos otra rueda paralela

En esta nueva ruedita casera
atiborramos nuestros vacíos
con espacios virtuales, con cháchara
y recetas que parecen nuevas.

Para,
atrévete,
escucha.

(…)

Retirarse hacia dentro
es darse espacio, sin prisa,
para digerir los embates
de nuestras tormentas internas

Retirarse es comprender los movimientos
de nuestras fuertes mareas y
sentir cuan útiles o inútiles
son nuestros diques y nuestras fronteras

Retirarse hacia dentro es
Atesorar el tiempo
Para deshacer y para apropiarse
de la basura que echamos fuera

Retirarse es buscar leña
para encender un fuego,
humano y sagrado,
notando que calienta… y destruye y quema.

Retirarse hacia dentro es sentir vibrar
Un agradecimiento interno
Y celebrar la alegría de saberse,
a ratitos, y con todo, contento.

Retirarse hacia dentro
es acariciar suave y lento
el génesis en el propio ombligo
y fundirse, agua abajo, raíces adentro.

Retirarse es volver a despertarse,
Descansado después del viaje,
y acariciar con las ramas
el aire sonoro del bosque entero.

mar 222020

Cuando llega el momento

Cuando llega el momento, lo sabes.

Tras un revoltijo de emociones,
Tras la incredulidad, la incertidumbre y el miedo
Tras días de dudas y desasosiegos
Tras algunos conflictos y algunos errores.
Un día, así, como si fuera de pronto, lo sabes.

Sabes lo que te importa y lo que cuesta

Y decides pagar el precio.
Y sabes que un día
También esto habrá pasado.
Y quizás serás un poco más consciente
y un pelín más sabia.
Quizás.
Confía

mar 162020

La pandemia del miedo, con o sin coronavirus

Lo confieso, he pasado estos días ya por unos cuantos estados emocionales y mentales muy distintos. Una verdadera montaña rusa. ¡Y lo que nos queda!

Es ella, lo sé, la pandemia del miedo, la que lo explica todo. Llamémosle coronavirus para centrarnos en el presente.

Cuando sentimos miedo, somos capaces de cualquier cosa. Lo primero, proteger nuestra vida… y por increíble que parezca, eso incluye arrasar en los supermercados sin pensar en nada que no sea uno mismo y como mucho las propias crías. Como si la vida de uno, aquí y ahora, dependiera de una bandeja de carne o de un rollo de papel higiénico. El sinsentido del miedo llevado al extremo más ridículo y surrealista.

O bien, nos encerramos en casa para no contagiar y no ser contagiados del virus que, aunque no mata indiscriminadamente (datos objetivos de la OMS) colapsa nuestros servicios sanitarios y puede tocar a nuestros seres queridos más vulnerables. ¿y si no hay recursos para ellos? ¡Hay que aplanar la curva! Obedecemos por miedo y por responsabilidad.

Otros no queremos creer lo que está pasando, negamos la mayor y nos enfrascamos en teorías conspiratorias (algunas bastante verosímiles y otras, pura paranoia también) para así estar entretenidos y despistarnos del miedo, que nos podría asustar.

Otros nos ponemos hipercríticos con los demás, en primer lugar, con los políticos responsables de la gestión de la crisis. ¡Son ineptos! (que hasta puede ser verdad) y así nuestra furia y nuestras racionalizaciones nos ayudan a esconder nuestras dudas.

Algunos sacamos nuestra parte “salvadores del mundo” y nos ocupamos en un sinfín de actividades, algunas muy creativas, para ahorrar a otras personas esos momentos duros que en nosotros mismos, si paráramos y los sintiéramos, nos costaría superar.

Y otros aprovechamos para arrimar el ascua a nuestra sardina… «porque algún día esto pasará» y… a río revuelto, ganancia de pecadores (ay, de pescadores, quería decir) Y así, lejos del hoy, un futuro mejor nos distancia de la sensación de miedo presente. ¿Quién dijo miedo?

Morir, sentir escasez, sentir dolor o enfermar… si alguna vez se nos ha olvidado, ahora lo tenemos de frente. Y si alguna vez se nos ha olvidado que lo que nos pasa a uno de nosotros nos afecta a todos los seres humanos y al planeta, pues, ala, ahí lo tenemos.

Reconozcámolso: no nos gusta mirar el miedo ni sentir la vulnerabilidad de la vida. Como no lo hacemos, como no practicamos, no sabemos lidiar con ello. Son momentos singulares, estos que nos ha tocado vivir, difíciles sin duda. Me gustaría pensar que si los miramos y los sentimos desde la conexión y la conciencia podrán servirnos de aprendizaje, personal y social.

El miedo nos sirve para tener precaución, pero cuando se eterniza nos bloquea. Habrá que salir un día de detrás de las mascarillas, volver a darnos las manos y los besos, juntarnos para celebrar o protestar, según convenga.

Sólo juntos, en el amor y en el dolor, podemos salir adelante como especie. Hoy tal cual siempre fue.  Está en nuestro ADN humano, hechos todos de agua y tierra, cocidos a fuego bajo un solo cielo universal. Frágiles como un jarrón de cerámica, fuertes como un huracán.

ene 302020

Colores del día

  • Perezosamente se levantan los colores del día sobre los tejados y las sábanas, en su belleza, se deshilan sutil y lentamente.

 

sep 022019

Despeinadas

Observo todas esas palabras
Desordenadas,
A la par que mi pelo, al despertar.
Busco peinarlas y descubrir su orden,
Aún secreto,
Y que alumbren un sentido que me espera.
Ellas se dejan, dócilmente,
Y conforman unos versos sencillos
Que aquietan mi incertidumbre.
Las acicalo un poco y, piadosas, alimentan mi vanidad.
Sospecho que no he sabido escuchar
Su murmullo grácil y delicado,
Algo sabio como un arrullo.
Quizá no eran palabras,
Sino retales en el desván
De sentimientos abandonados
Como hojas, caídas del árbol

ago 052019

Entre el Silencio y el Grito

Observar y respirar, calladamente
ver la vida fluir, sin intervenir, dejarse tocar y a la vez soltar.
Abandonar toda pretensión de meter las manos,
sólo entregarse en presencia, compasiva,
acompañando lo que sucede.

O gritar, lanzar la voz rasgando silencios de miedo,
ocupar con el grito el espacio de aquellos a quienes se les ha arrebatado.
Gritar para denunciar la injusticia, despertar conciencias,
voz de los sin voz, como siempre, en la historia.

En esto estaba yo cuando me zambullí en el mar,
y las luces de la mañana jugaban con mi sombra
que danzaba en el fondo arenoso
a través del agua transparente, escurridiza y salada.
Y unos pececitos, ingenuos o atrevidos, me picoteaban los pies.

Al salir de agua, me puse crema protectora
para que el sol no me abrasara la piel.

 

jul 072019

Alma de poeta

El alma de poeta es el anhelo de hacer perdurar la belleza y el vestido para transitar los nudos de la existencia

jul 012019

A mis hermanas

Me conmueve verme y sentirme Nosotras, en femenino y en plural. Mujer entre mujeres, una de nosotras. Ahi connecto con una fuerza serena y una ternura inmensa. Una verdad clara. Porque cuando nos conectamos unas con otras, en esa compañía que no juzga, podemos levantar la cara, mostrar el rostro en cualquier momento: lleno de lágrimas o de mocos, de sensibilidad, de miedo o de vergüenza, de risa deaternillante o de rabia contenida o desbocada y saber que nunca volveremos a estars solas. Que apartarnos, culparnos, ningunearnos o escondernos, ya no seran más lo que ahonde y perpetue nuestras heridas. Hay que salir con la cara al aire.

Nuestro cuerpo retoma, en compañia de nuestras hermanas, la fuerza de nuestros muslos, la vitalidad de nuestra sexo, la certeza de nuestro vientre, la compasión del corazon y la claridad de nuestra mente. Una mirada limpia y limpiadora de dolores, primero los propios y luego los ajenos. Dime, hermana, donde estuviste, que te habia perdido? Desde el origen de los tiempos, te he buscado. Bienvenida.

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